En realidad desde que Raquel ha venido al mundo apenas tengo palabras para escribir, porque esas palabras que antes se me hacían bola si no las soltaba ahora se han convertido en canciones, cuentos e historias para bebés.

La historia es que, lo que empezó como vía de escape a todo lo que me bullía dentro ha terminado simplemente con no tener nada que necesite ser contado, porque parece que todo se exterioriza ahora tratando de sobrevivir entre semana compatibilizando curro, casa y peque.

Los fines de semana son simplemente redondos, ahora que me he dado cuenta de cuál era la cuadratura del círculo.

Soy feliz. Ando como una loca por la vida pero feliz. Porque parir me ha servido para confirmar lo que ya sospechaba. Que hemos venido a la vida para vivirla, y que hagamos lo que hagamos, pensemos como pensemos, no merece NADA la pena sufrir.

Lo que sí es verdad es que este rincón aún sigue formando parte de mi vida. Y por eso venir a barrer de vez en cuando no está nada mal. Y aunque casi no tengo tiempo os echo de menos.

Un besote grande de la que ahora es mamá pero sigue siendo 100% Rumores de Jabón (O reciencasada, vaya!!)