Fantástica risa
A veces ves algo en una película (o lo lees en un libro) que te parece absolutamente genial.
No sabes de dónde habrá sacado la idea su autor, ni cómo se le ha ocurrido. Quieres hacerla tuya, y lo que más rabia te da es que no se te haya ocurrido a ti antes. Es una sensación que me asalta muy a menudo, por lo que vivo con ella. Generalmente agradable (por tanto dulce) suele tener ese punto amargo de la envidia que hace que un buen plato pase de ser rico a ser inolvidable.
Sentimiento especial por tanto. Y acaba de pasar.
Llevaba yo unos días con el ánimo revuelto por problemas en la empresa. Nada en concreto, pero el ambiente no era bueno. No disfrutaba como suelo hacerlo, echaba de menos esa tranquilidad que conseguí cuando llegué a este sitio. Ya he escrito sobre ello esta misma semana, pero ni siquiera eso me hizo sentir mejor.
Es verdad que estoy intentando que mi fantástica situación personal redunde en una mejora de relaciones laborales. Intento animar a la gente, hacer bromas, no reprimir las ganas de cantar por lo bajini que me asaltan de cuando en cuando. Pero no siempre se puede (y puede que con un solo grano de arena no se pueda conseguir).
Y hoy de repente, sin forzarlo, sin esperarlo, ha cambiado.
El momento mágico ha ocurrido.
Las risas han inundado la sala, a la gente se le notan las chispas en los ojos, burbujean las gracias y las ganas de compartir un buen momento con los demás. La complicidad se respira, tomando forma en este día de primavera avanzada que contamina el cielo de Madrid, pero levanta las almas.
Y yo, pensando en lo afortunada que soy por saber reir, me he acordado de la película de “Monsters” en la que los encargados de asustar a los niños por las noches saliendo del armario de repente se dan cuenta de que da mucha más energía hacerlos reir.
Si hoy hubiéramos tenido contenedores de risa tendríamos guardada energía para un día entero. Para esos días en que todo cuesta más, en la que el futuro de repente pierde color.
Qué idea tan genial. Risa energética. Risa fantástica.





Podría pasarme la vida haciendo pompas de jabón de colores..
Ambrosía dijo
Estoy totalmente de acuerdo contigo, la risa es una gran terapia para todo, hace que las cosas se vean de otro modo.
Si aprendieramos a sonreír más... el mundo sería mucho más agradable.
No dejes de sonreír y contagiar con ella a cuantos te rodean.
Un beso.
28 Enero 2008 | 10:11 PM