Para no explotar
Pasan los años, las historias y las circunstancias, pero lo que no cambia es la sensación de frustración que me invade cuando propongo algo con toda mi ilusión y descubro que la gente se toma a chufla mi propuesta.
En general qué gente más anodina rellena nuestras vidas...
Leía el domingo a (siempre espléndido) Manuel Vicent, que describía en su columna cómo la vida se pasa a veces sin que reparemos en ella, dándonos cuenta de todo lo que ha pasado sólo al final. El camino consiste sólo en una serie de rutinas que no se viven con intensidad y que hacen que los días pasen pareciéndose mucho unos a otros.
Cuando terminé la última línea pensé "Este hombre exagera. Yo no soy así. Intento apurar cada minuto, sacarle partido a todas las tardes, a todos los huecos libres, a los fines de semana, a las vacaciones, ya que las mañana son tan tremendamente sosas". Y sin embargo sé que esa gente existe, porque a pesar de que este curro que comencé en pleno verano es el mejor trabajo que haya tenido jamás, está lleno de MENTES VACíAS.
Llevo ya unos días dándole vueltas a la cabeza sobre uno de los pocos temas interesantes que tiene mi actual trabajo, y es que estamos certificados por la Norma ISO 14001:2004 que nos obliga, como empresa, a fijar unos objetivos ambientales anuales. El año pasado el objetivo de consumo de papel fue fijado por la persona que ocupaba mi puesto y no se ha cumplido ni de lejos, entre otras cosas, porque mis compañeros/as se dedican a imprimir sin límite alguno.
Puesto que considero que todos somos parte del problema (y no sólo mi jefe, que suficiente hace comprometiéndose con estas cuestiones, por mucho que lo haga por una cuestión de prestigio) estaba buscando la manera de que todos nos comprometiéramos con la solución.
Un día, estando con la familia, se me ocurrió comentarles la idea de poner una especie de "hucha verde" en la que cada uno pudiera hacer una aportación voluntaria para actividades de conservación de las especies vegetales. Ante tal propuesta mis padres se echaron las manos a la cabeza, apelando a mi sentido de la sensibilización ajena, argumentando que lo único que se me podía ocurrir no podía tener que ver con pedir dinero. Intenté contestar con que ya había barruntado la idea de hacer salidas al campo, pero que no terminaba de ver la disposición de la gente a hacer nada que implique moverse.
Aún soy la nueva en la oficina, y aunque se me pide que tenga una actitud proactiva proponer muchas cosas nuevas me cuelga el cartelito de plasta y trepilla. Así que intento ir poco a poco, pero claro, el cierre de objetivos del 2007 ha pasado y hay que dar soluciones.
Hay que tener en cuenta también que mi trabajo es poco valorado, porque todo lo que yo hago no se vende al cliente, por lo que, automáticamente no tiene un valor. Además se ve poco y no soy de las que se van quejando continuamente de todo el trabajo que tengo y qué agobiada estoy (como tantos/as otros/as). Voy aprendiendo que en la vida muchas veces vale más la imagen de quién eres que lo que realmente eres. Pero eso sí que no puedo evitarlo. Soy así.
Total, que hoy he empleado un ratito en currarme el cartelito que adjunto a este post (sin logos de la empresa, que no me quiero buscar líos de demandas) esperando que la gente al menos agradeciera la transmisión de información con un poquito de gracia (y más teniendo en cuenta que es algo nuevo, gratis y solidario!!)

Pues hace un momento tenía la cara como un tomate de ver cómo varias de mis compañeras se descojonaban en mi cara por la propuesta, diciéndome que si era en República Dominicana iban a plantar lo que hiciera falta, pero que en Madrid ellas sólo plantaban rosas en sus macetas. Que si realmente creía que algún iluminado (aparte de mi) se apuntara a esto, y que ellas tenían cosas mucho más importantes que hacer que irse a hacer tonterías en el monte.
Y lo que me pasa es que he tenido que ponerme a escribir esto deprisa y corriendo para no estallar de rabia. Agh!!! Por Dios qué asco... y luego pretenden que me preocupe por sus miserias y pequeñeces. Ah no. Eso no. Yo sigo disfrutando de la gente inteligente que, afortunadamente, la vida me ha ido poniendo en mi camino y al resto que les den.
Pero a veces qué pena, qué rabia, qué frustración...







Podría pasarme la vida haciendo pompas de jabón de colores..
jotatrujillo dijo
No desesperes y sigue siendo tú. Si ella solo se encuentran realizadas comprando en las rebajas y viendo "el tomate", allá ellas.
Yo me comprometo desde ahora mismo a plantar un árbol en un sitio propicio de Benicassím, como compensación al disgusto que te han dado esas compañeras tuyas.
Cuando lo haga, publicaré un post al respecto con foto incluida.
Un abrazo.
16 Enero 2008 | 05:54 PM