Asumiendo, agradeciendo, amando
Muy buenas tardes de sábado…
Aquí estamos, asumiendo mi nuevo estado e intentando disfrutar de las oleadas de cariño que recibo por todas partes cuando cuento la historia por la que estamos pasando JB y yo.
Intentaré agradecer uno a uno a todos (y todas) las que me habéis contestado al post anterior, que por cierto, me salió un tanto apresurado y ñoño, pero es todo lo que me da la cabeza...
No os podéis hacer una idea de lo que supone sentir que la gente se alegra por la llegada de un nuevo ser humado al mundo, porque no sé si es por el huracán hormonal que me domina o por el momento relativamente caótico que estoy viviendo, pero no consigo mostrar ese sentimiento de felicidad absoluta que se supone que muestran las embarazadas.
Yo sé que los hombres no pasan por ellos, pero muchos tienen o han tenido compañeras que sí lo han pasado (o lo pasarán), por lo que pueden entender más o menos lo que siento.
De momento de instinto maternal y de dulzura nada de nada. Es mucho más evidente la mala leche y la incapacidad para manejar hasta las situaciones de estrés más simples. Nada de sentir que llevo una vida dentro ni nada de eso. Sólo llevo encima dos kilos más de tetas que me duelen como si me las hubieran estado sobando un equipo entero de rugby durante una semana entera.
Me duermo por los rincones, madrugar se ha convertido en algo similar a que me arranquen las uñas sin anestesia y los sueños que tengo en las siestas harían palidecer a Freud y Aramis Fuster juntos.
Total, que no es precisamente lo que esperaba, aunque creo también que, como no me esperaba quedarme embarazada tan rápido (y eso que mi hermana me advirtió que cuando Dios repartió fertilidad por nuestra casa pasó dos veces) todo me ha pillado de sopetón.
En los pocos momentos en que los ramalazos de felicidad me alcanzan puedo ver todo lo positivo de esta situación.
Siempre he querido tener hij@s y no os quiero decir JB... Estoy convencida que es una de esas aventuras que, a pesar de no tener un tesoro escondido al final, hacen que el viaje merezca la pena. Sé que todo va a salir bien y que esto es una fase más para seguir avanzando en el camino de la vida.
Tener un/a hij@ hará que de nuevo vuelva a buscar gnomos en el jardín, hadas en las montañas y duendes en casa después de apagar las luces. Volveré a leer a Teo, y descubriré a Lupe y a la rata Marieta. Intentaré aprender a dibujar mejor, a soñar más y a desear cosas más fáciles.
Lucharé con todas mis fuerzas por conseguir un mundo justo, solidario, ecológico, igualitario, tolerante y diverso, para que el/la peque sea como sea, sueñe lo que sueñe, ame a quien ame encuentre su hueco entre nosotros.
Y sobre todo intentaré ser yo misma. Porque sólo la gente que se muestra como es, sin intentar ocultar sus sentimientos, sus defectos y sus virtudes aprende, enseña y educa a gente sin complejos.
Entre vosotros tengo grandes ejemplos. Podría ir uno por uno, pero me dejaría a muchos en el tintero.
Digamos que muchos/as sois padres o madres, de lo que me podéis dar todos los consejos que os apetezca (o ninguno, porque al fin y al cabo sospecho que esto es más probar y fallar/acertar que otra cosa).
Otros/as dedicáis vuestra vida a educar a pequeños (o no tan pequeños) monstruitos, por lo que los momentos de crisis son pan comido para vosotros/as.
Algunos/as más viajáis, dedicáis vuestra vida a lo que deseáis, escribís, buscáis y os relacionáis sin miedo a que os juzguen u os critiquen, que es justo lo que yo quiero para las personas que forman parte de mi familia.
Y los que quedan tenéis ese algo que os hace diferentes a los demás. No formáis parte de esa masa informe y gris que engulle el día a día de los países desarrollados, no queréis ser gente sin cara, sino personas con color y brillo propio que da envidia a los que necesitan luz para ver por donde van...
Tengo que decir también que en estos días JB se está portando como el compañero que siempre deseé. Intenta entender mis constantes cambio de ánimo, me mima, me hace reír, me tranquiliza, me deja llorar, me consuela y me apoya. Sé que él está igual de asustado que yo, y encima tiene que aguantar mis salidas de tono inoportunas que, a pesar de todo, sabe que se deben a la abducción hormonal.
Y a pesar de todo está feliz. Tanto que juraría que, desde que lo sabemos, anda 3 cms. por encima del suelo. Y eso mola tanto que hace que todos los miedos, agobios y congojas parezcan una chorrada ante el simple y puro hecho de que vamos a ser papás.
Y en el fondo ésta es sólo una de esas cosas que tiene la vida…




Podría pasarme la vida haciendo pompas de jabón de colores..
mamporrero dijo
¡¡¡¡¡¡¡¡¡Ehhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!!!...Acabo de llegar de unas pequeñas vacaciones, no tenia ni idea, me asomo a ver que se cuenta mi Rumores...¡¡¡Y mira lo que se cuenta¡¡¡¡...Bueno, daría un brazo por verte el careto en estos días..O mejor cuando ya tengas un poco de barriga, que ya habrás adquirido ese lustre que dices de las preñadas, mucho más de las preñadas guapas, y el estado de ánimo, ahora tan indeciso, se ta haya puesto en "premamá", como ya dices que anda JB..Jodé, que a nosotros nadie nos tiene en cuenta pero somos los primeros en nadar a tres palmos del suelo con estas cossas, jaja¡¡...
Vas a ser una madraza de la hostia, y nosotros, espero, porque te gusta mucho hacer novillos del blog, vamos a ir sabiendo con todo lujo de detalles, lo que te inquieta lo que te maravilla, todas las sensaciones, todas las emociones de toda esta preciosa aventura....
Tranquilidad, sopitas, nada de vino (tabaco menos) y mucha dedicación a vivir, a disfrutar, de toda la jauría de sentimientos nuevos que lleva consigo lo que es, no te quepa duda, la aventura, el viaje, la hazaña....más bonita del mundo...
Besazos del tio Mampo....
PS.- Joder, pues no que me he emocionado y todo.. Yo, un viejo lobo de mar, con cuatro hijos y una nieta....
8 Septiembre 2007 | 03:53 PM