Puñalada
Sentía el calor de la sangre corriendo entre sus costillas, pero no el dolor. Sabía que la vida se le iba entre suspiros, pero no le importaba morir de amor.

Ya no se hacía preguntas, porque sabía que no quedaba tiempo para preguntarse nada, sino para olvidar sus recuerdos.
Lo único que le empañaba el acto final eran esos aullidos lúgubres que todos los perros del barrio estaban entonando al tiempo.
La vida se acababa para Miguel, los aullidos lo despedían, y él sólo podía pensar en aquella llamada que nunca hizo...








Podría pasarme la vida haciendo pompas de jabón de colores..
Jesús dijo
Esperando que tan sólo se trate de una ruptura de pareja, y por dolorosa que resulte, se me ocurre preguntarle a Miguel: ¿de verdad crees que todo terminó ahí?
Estoy seguro de que en su fuero más interno hay un rotundo y claro NO, aunque en estos momentos no alcance a leerlo. No te preocupes demasiado. Tu amigo ó quien sea saldrá adelante y volverá a sonreir. Es sólo cuestión de tiempo.
Te mando un beso y otro para él.
10 Abril 2007 | 07:13 PM