Seguro que más de uno o de una andaba ya nervioso pensando que la Martus se había quedado en el Caribe a vivir para siempre y sin decirle nada a la super gente del blog, ¿eh?
Pues no, qué va! Desde el domingo pasado ando por los madriles dando guerra, pero sin un segundo para actualizar como se merece esta página.
En fin chicos, chicas. Que ya estoy de vuelta.
El viaje ha sido impresionante. Lo fundamental es que conseguí desconectar de esta parte del mundo, porque el rollo que allí se lleva no tiene nada que ver con esto.
Todo es más lento. Todo tiene más color. Los estallidos de risas son parte del recorrido. Las cosas son verdes, rojas, azules. Es excesivo, no hay matices. Y después de bregar durante tanto tiempo por tierra de piratas desvaídos, que recalifican terrenos, construyen carreteras, colapsan de asfalto los pocos parques que intentan sobrevivir, mangan el dinero de los contribuyentes y corrompen todo lo que tocan he navegado durante una semana por lares de piratas de verdad.
Supongo que la idea romántica que tenemos de los piratas no tiene nada que ver con lo que de verdad fue. Eran seres sanguinarios e inclementes, que promovían la violencia allá por donde fueran. Pero ahora, al ver lo que ellos vieron, al oler los mismos aromas, al sentir como los colores chocan y estallan en las retinas da por pensar que por lo menos hasta en ser piratas eran de verdad, no como los mierdecillas que soportamos en estos momentos en España.
Y harta de oir las mismas gilipolleces en la radio sobre la mani de mañana, los lapsus lingua del Presidente, y otras sandeces pienso en el cambio climático, en la falta que hace concienciar sobre las donaciones (de órganos, de médula, de sangre, de cordón umbilical), en la pobreza, en las generaciones futuras sin futuro… Y deduzco que se está mejor de vacaciones.
En fin, que estoy de vuelta, contenta pero con cierto sabor agridulce en un rincón de la boca, y deseando ponerme al día de vuestras vidas y milagros.
Un beso enorme desde una trabajadora con alas.

Barbados...

¿¿No está mi sobri para comérselo entero??

Sí, sí, éste es el barco. ¿El sitio? Curaçao...

Mira que íbamos guapos para tomar las uvas. Por cierto!! Nos las comimos al son de la sirena del barco en alta mar. Fue impresionante.

Ejem... esta es para la envidia. (Hay que decir que ahora me estoy pelando entera, pero dicen que sarna con gusto no pica).

St.Vincent. El paraíso hecho realidad.

Aquí seguro que descansaban los piratas...