La verdad es que, con la cantidad de trabajo que tengo en estos días, y la sequedad mental producida por los calores madrileños no estoy muy prolífica últimamente, lo que no quiere decir que no me pase asiduamente por vuestros posts para comentar a diestro y siniestro.
Lo bueno de conocer a tanta gente de la Coctelera es que tengo algunos temas en la récamara que me permiten no tener que darle mucho al coco…
Uno de ellos, que le prometí a Cuartosinascensor que escribiría sobre él, va sobre mi boda. No porque fuera espectacular (que lo fue) ni porque saliera en los periódicos (casi) sino porque yo me casé por el Rito Mixto.
La verdad es que el asunto tiene mucho menos misterio del que parece al principio y se puede resumir así.
Situación:

Marta y Juan deciden casarse, pero Marta no está bautizada y Juan quiere (ejem… su familia quiere, pero bueno) casarse por la Iglesia.
Solución:
Marta va a informarse en San Google y se entera de que tiene que ir al Arzobispado de Madrid a que le cuenten de qué va el tema. Y pasó lo que pasó...
Problemas surgidos:
1.- Marta opina que, en el momento en que algún cura le ponga algún problema o trate de convertirla se echa para atrás y se casa por lo Civil como siempre quiso hacer. Juan accede a llegar al acuerdo de que si eso pasa se casa con ella por lo Civil…

2.- Hay que casarse en una Iglesia (eso sí que es impepinable). Marta no quiere una de esas llenas de santos y vírgenes con pelo natural, así que allá que se lanzan a buscar una que les guste. Pensaron en los Dominicos de la N-1, porque hace 32 años se casaron allí los papás de Marta (en contra de su voluntad, pero no estaban los años para decirle a la familia que se iban a Gibraltar) y me dicen que los Dominicos no tienen mucha imaginería religiosa en sus Iglesias.
Pues hala, allí nos fuimos, con tan mala suerte de que era Domingo, Misa Mayor y me dio yuyu ver tanta gente arrepintiéndose de sus pecados en masa. Así que salimos corriendo después de intentar mandar a la porra a una mujercilla que me pedía firmas para que los homosexuales no se pudieran casar; tuvimos un breve pero intenso intercambio de pareceres hasta que Juan me arrastró al coche).
¿Qué hacemos? Pues venga, seguimos buscando Dominicos. Los de la plaza del Sagrado Corazón ni de blas, que la Iglesia es fea… queda Atocha. Oooooh! Cuando llegué pensé, qué chula, qué pequeñita, qué jardincito más mono. Ésta, ésta!!
¿Para cuando tienen fecha? Para el 12 de noviembre que parece que otra pareja se arrepintió… pues vale! El 12 de noviembre a las 5 y media de la tarde. No problem. Una cosa menos. A los dos meses me entero de que esa Iglesia está súper de moda, porque fue donde dejó Letizia (con zeta) su ramo de novia. Aaaaahhh síiii??? Pues ni idea, vamos. El caso es que está muy solicitada. Y ahí tenéis a Marta, a punto de casarse en Capilla Real, jajaja.

3.- ¿Quién nos casa? Porque claro, no era plan de buscar un cura desconocido a pedirle algo tan raro, que nos ponga pegas y volvamos a la solución Civil… Y Juan pensó, ¿Y el Cura que casó a mi hermana? Porque es un tipo joven, amigo de la familia, y seguro que no le importa. Ughfs! Pegas no puso, pero fuimos a cenar con él y vaya discusión tratando de darme argumentos convincentes de que Dios existe y Cristo y puf! Bueno, el caso es que al final no trató de bautizarme in situ y pensó que, como el Arzobispado me obligaba, con los cursos prematrimoniales en mi Parroquia bastaría para darme un barniz, jeje.
4.- Ostras! Hay que decírselo a mis padres… Vaya, vaya… seguro que lo entienden, porque al fin y al cabo yo no he cambiado de opinión en lo que respecta a la Iglesia, y no me obligan a hacer nada (casi, porque lo de los cursos fue para mear y no echar gota, vamos). Pero… bueno, allá vamos. No pusieron pegas, se alegraron de que encontráramos una fórmula común y buscaron la forma de participar activamente en la ceremonia.
Realidad:
El 12 de noviembre, con manifestación pepera a medio kilómetro de la Iglesia donde nos casamos, con la novia que llegó, por culpa del atasco eso sí, tres cuartos de hora tarde, con los dominicos (antigua Inquisición) mosqueados porque se enteraron tarde de que yo no era cristiana ni nada parecido (sacrilegio!), con el novio mareado de los nervios, y la familia de los más guapa y formal, hubo boda!!
(Imagen de la hermanísima de la novia y la novia en sí misma)
La única diferencia es que, cuando llega el momento de preguntar, el no bautizado ( la menda, vamos) no contesta, y por eso estas bodas reciben el nombre de “un paso atrás”. El cura se dirige a la familia como comunidad (a secas) en lugar de comunidad cristiana. Que tienes que llevar una autorización del Arzobispado (en la que ambos cónyuges se comprometen a respetar las ideas del otr@) y que la familia del no bautizado (otra vez la mía) puede participar como quiera. (A mi madre le faltó levantar el puño en el atril y gritar “Camaradas! Viva la Revolución… y mi hija claro”). En nuestro caso el papi y la hermana de Juan leyeron las Escrituras (creo) y mi mejor amiga ¿el Salmo Responsorial? (Tendría que preguntarle…), el Cura se enrolló muuuucho, yo casi lloré (con la entrada y el órgano es que es demasié), y mis padres leyeron poemas de Benedetti, Lorca y Alberti, porque teníamos que dejar huella.
Todo salió bien, y hasta el monaguillo me dijo que iba muy guapa y que le encantaba mi ramo… DE ROSAS ROJAS!!