Otro de esos días...
...en que parece que nada sale bien. Empiezo a estar muy cansada.
Ni siquiera apetece escribir nada animoso en el blog, porque no tiene nada que ver con la comunidad que aquí me arropa...
Mientras el ánimo se me afloja el cielo se despeja, que hoy en Madrid parecía el fin del mundo... eso quiere decir que tras la tempestad llega la calma, y que tendré que aplicarme el dicho.
Por cierto. Una pregunta idiota para este idiota día. Como mi página es personal, y no le he revelado a nadie de mi entorno personal la forma de llegar... si un día me pasa algo, ¿cómo se enteran mis escritores-amigos?
Es decir, ¿alguna vez ha desaparecido alguien de La Coctelera sin dejar rastro?... porque últimamente sé de amigos que se van, pero se despiden, aunque dejen tras de sí un rastro de melancolía. Pero ¿si desapareces?


Podría pasarme la vida haciendo pompas de jabón de colores..
Jesús dijo
Es una de las incertidumbres que tiene esto de los blog. Conoces a alguien que te gusta cómo escribe, consigues conectar de alguna manera con esa persona, y de repente deja de escribir posts y comentarios, así sin más. ¿Qué pasó? Vete a saber: desde que se arrepintió de abrir un blog hasta... (prefiero no pensarlo, porque también es posible).
Ayer me llevé una sorpresa de una persona de las primeras que escribió comentarios en mi blog que, tras varios meses sin dejar rastro en La Coctelera (ni comentarios ni artículos en su blog), escribió un mensaje en mi último post.
Creo que este mundillo es bueno para acostumbrarse a soltar algo que antes tenías y ahora no. A mí me está costando lo mío, sin embargo, son muchas las razones por las que tiene que ser así. Digamos que, entre el alivio y la curación (que suele ser dolorosa, ¿te acuerdas?), pues opté por la curación. Aún así, sigo pensando que hice lo correcto.
Puede que algún día me anime a contaros esta historia, mi historia desde que empecé con el blog hasta aquí, que no es corta.
Escribir un blog es como cualquier otra cosa en la vida: tiene un principio y un fin. El principio suele ser emotivo, en el transcurso hay de todo un poco y el final (que tarde ó temprano tiene que llegar inevitablemente) suele ser doloroso tanto para el que se va, como para los que se quedan. Es la realidad de la vida.
En fin, creo que en lugar de animarte, lo estoy empeorando, pero es así. Tal vez yo también esté hoy como el día: gris. Lo bueno de las cosas malas es que, al igual que las buenas, tienen su principio y su fin. Después, ya veremos como afrantar lo que venga. No tiene porqué ser malo otra vez ¿no?
Te mando un beso.
15 Junio 2006 | 02:09 PM