Vaya susto (personas de mi vida II)
Estas de aquí somos mi hermana y yo. Había pensado escribir hoy un post dedicado a Eva continuando con las personas de mi vida...
Lo que son las cosas de la vida. La semana pasada después de hablar de Ángela pensé que la persona que tenía que continuar en mis escritos era ella, porque es parte de mi de una manera intrínseca a mi ser, de una manera que se me hace difícil explicar.
Y hoy justo mi enana ha tenido un accidente de moto. El susto que me he pegado ha sido de tal calibre que aún tengo el cuerpo revuelto, y eso que ha sido a primera hora de la mañana. Ya la he estado visitando en el hospital, y esta tarde vuelvo, pero la sensación de alivio al saber que estaba bien ha sido tan enorme que por poco la que se cae al suelo redonda he sido yo.
Pues eso. Que en el fondo “sólo” se ha roto una pierna, y la he hecho jurar (a pesar de que se que no lo va a cumplir) que no va a coger más la moto. Chic@s, menos mal que no ha pasado nada. Menos mal, menos mal…
Voy a poner a continuación el documento que tenía a medio escribir la semana pasada para hablar de ella. Si ya tenía pensado dedicarle un post ahora con más motivos…
¡Evita, que te mejores!
Hoy tengo muchas ganas de hablar de mi hermana. Resulta que para mí es bastante fácil, ya que siempre he creído que una de las cosas que más definen el carácter de las personas es el número de hermanos que tienen, la posición relativa que ocupan en la estirpe, los años que se lleven entre unos y otros…
Ahora que tengo tres sobrinillos (cada uno de su padre y de su madre) me doy cuenta de que en sus familias siempre, ellos tres, serán los mayores por y para siempre. Puede que, previsiblemente, en unos años vengan más y es@s serán l@s pequeñ@s, o median@s, y eso marca.
Mi hermana se llama Eva, y es tres años más pequeña que yo. Siempre, siempre fue una niña muy precoz, y de lo más inquieta, lo que ha dado lugar a que un porcentaje bastante elevado de las anécdotas de la familia hagan referencia a algún episodio de su vida. Habitualmente las malas ideas eran suyas, pero yo era la torpe que nos delataba, porque siempre era yo la que se caía…
Pero no sabéis cómo la he querido (y la quiero, claro, pero cómo la quise cuando compartíamos vida en común). Hemos sido dos personas muy diferentes. A pesar de criarnos juntas y de ser de los mismos padres (o al menos eso nos han dicho) nunca hemos reaccionado igual, ni hemos afrontado la vida de la misma manera.
Y eso ha servido para que aprendiera un montón de cosas. Eva tiene mucho genio, y puede discutir contigo y jurarte que jamás te volverá a dirigir la palabra en tan sólo dos minutos, sin que tú sepas muy bien todavía qué ha pasado. Pero mientras que a mí los rencores me duran más de lo que me gustaría, la enana viene en seguida y sin ton ni son te planta un par de besos y todo olvidado.
Una de las cosas más emocionantes de mi vida fue cuando nació mi sobrino el año pasado. No sé qué se sentirá exactamente cuando una misma tenga sus propi@s hij@s... Pero ver a tu hermana, a la que recuerdas de pequeña con una claridad meridiana, cuidando a un bebé, dándole de mamar… cuando oigo a Aitor llamar a Eva mamá… puf! Eso supera con creces lo que me esperaba de ser tía.
En fin. Que a pesar de que la echo mucho de menos desde que no vivimos juntas, y a pesar de que, por supuesto, hay días que la mataría, disfruto de ella todo lo que puedo, porque aún hoy cuando nos juntamos todo el mundo nota que hay algo especial. Nos ponemos a hablar de lo divino y de lo humano a la carrera, como si se nos fuera a acabar el tiempo. Nos reímos de las mismas cosas, nos indignan las mismas situaciones, y se que ella es feliz con la vida que tiene. Y eso me hace muy feliz a mi.
Eso era en principio lo que quería contar de mi hermana. Espero que a lo largo del día pueda olvidarme del susto y que podamos recuperar las dos nuestra vida normal (a ella le va a costar un poquito más). Ya os cuento.
Menos mal, menos mal, menos mal...


Podría pasarme la vida haciendo pompas de jabón de colores..
cuartosinascensor dijo
Me alegro de que lo de tu hermana haya sido poco.
El susto no te lo quita nadie,pero bueno.
Yo tengo un hermano dos años más pequeño que yo,siempre nos hemos llevado bien,hemos vivido juntos(con y sin padres) y hemos compartido amigos y experiencias.
Ahora tiene dos niños y todavía me parece increible, verle haciendo de papá.
Yo le sigo viendo como el niño que fué y tiene una familia que cuidar,como pasa el tiempo.
Besos.
12 Junio 2006 | 04:07 PM