La Coctelera

Desánimo

 

Nada hay tan deprimente como tener cerca a gente que te deprime.

 

Puede que la esplendorosa vida personal de la que disfruto ahora haga que todo lo que me rodea parezca más oscuro de lo que en realidad es. O puede que sea verdad que estamos inmersos en una crisis de desánimo que afecta a todo el mundo (menos a las mamás recientes).

 

Los jinetes del Apocalipsis galopan a sus anchas por las calles de Madrid, pero a veces me pregunto si serán enviados divinos o simplemente una invocación de todos los agoreros ocultos que hemos tenido siempre junto a nosotros sin querer verlo.

 

Ya hace años que yo pensaba que lo que estaba ocurriendo no era normal. Hablábamos de millones de las antiguas pesetas como si fueran canicas que perdíamos o prestábamos en el patio del colegio. Se despreciaban las nóminas de 1200 euros tachando a los que las ganaban de pobrecillos (como si todos dirigiéramos la NASA y no mereciéramos ganar menos de 2000 euros). Cuando hablabas de ahorrar por lo que pudiera pasar la gente bizqueaba y pensaba que eras una especie de Tío Gilito con aires de grandeza. La ropa, los zapatos, los accesorios de bebés... todo era algo de usar y tirar, nunca guardar. Todo nuevo, caro y reluciente. ¿De verdad era tan difícil pensar que eso se iba a acabar?

 

Pero tampoco lo de ahora, leche. En casa las cosas no andan nada bien (Johnny perdió su trabajo un mes antes de volver yo al mío, y así está la vida). Pero no nos rasgamos las vestiduras ni hemos pensado en salir a la calle a comernos a nuestros vecinos. Tenemos para comer, e incluso seguimos tomando cañas alguna tarde. El cine, las vacaciones y el tiempo libre siguen siendo nuestra prioridad, a pesar de que sabemos que hay que racionarlos...

 

Sí, tenemos una boca más que alimentar, pero en peores plazas hemos toreado seguro, y la vida es siempre de dar una de cal y una de arena. Si la pelotita Raquel es lo mejor que nos ha pasado perder un trabajo y ajustarse el cinturón no es tan malo. Yo hubiera querido una jornada de trabajo más corta, y no ha podido ser. Hubiera deseado una excedencia. Y ni hablar del peluquín.

 

Pero todo, TODO, se arregla cuando llego a casa por las tardes y tengo una sonrisa de oreja a oreja de mi pelotita (MEDIO AÑO HOY!!!) y el abrazo de mi Johnny que de vez en cuando se acuerda de decirme que está orgulloso de mi.

 

Así pues últimamente me dan ganas de decirle a más de uno a la cara. Sí, las cosas no pintan muy bien, pero yo sigo teniendo la paleta llena de colores.

 

¡Qué se mueran los tristes! (O al menos dejadme en paz, hombre...)

Raquel

En realidad desde que Raquel ha venido al mundo apenas tengo palabras para escribir, porque esas palabras que antes se me hacían bola si no las soltaba ahora se han convertido en canciones, cuentos e historias para bebés.

La historia es que, lo que empezó como vía de escape a todo lo que me bullía dentro ha terminado simplemente con no tener nada que necesite ser contado, porque parece que todo se exterioriza ahora tratando de sobrevivir entre semana compatibilizando curro, casa y peque.

Los fines de semana son simplemente redondos, ahora que me he dado cuenta de cuál era la cuadratura del círculo.

Soy feliz. Ando como una loca por la vida pero feliz. Porque parir me ha servido para confirmar lo que ya sospechaba. Que hemos venido a la vida para vivirla, y que hagamos lo que hagamos, pensemos como pensemos, no merece NADA la pena sufrir.

Lo que sí es verdad es que este rincón aún sigue formando parte de mi vida. Y por eso venir a barrer de vez en cuando no está nada mal. Y aunque casi no tengo tiempo os echo de menos.

Un besote grande de la que ahora es mamá pero sigue siendo 100% Rumores de Jabón (O reciencasada, vaya!!)

A ratos

Y a ratos sintiendo como otro ser toma posesión de tu cuerpo sin que puedas evitarlo.

Mientras tanto la crisis se come la confianza del mundo, los pobres más pobres, los ricos igual de ricos pero ahora encima se quejan, en el curro casi hay que dar las gracias porque te dejen seguir y el futuro papá busca su lugar en la tierra.

Y sin embargo, a ratos también, todo es sencillamente perfecto.

Lo que llevo dentro...

Raquel...

P.D. (Y espero que me perdonéis la ausencia. Os llevo conmigo y volveré)

22 de abril

Hoy es el Día de la Tierra.

La gran Tierra, que a todos nos da cobijo y que tan mal tratamos.

Y cuando juego a imaginarla como la gran Madre que es para todos nosotros siempre la visto de verde, quizá influenciada por esta primavera que acecha tras las esquinas, aunque sé que su traje preferido es el azul.

No quiero pensar en esos trajes que se pone en las ciudades de color gris cemento, adornados por horribles hongos de contaminación y porquería. Me gustan más los verdes con que adorna los campos cuando la bendita lluvia se digna a regarlos.

A veces pienso que el gran daño de las religiones monoteístas ha sido olvidarnos de los que fueron nuestros primeros Dioses y Diosas, entre los que siempre estuvo Ella.

Se la admiraba y se la cuidaba con la ternura con que se cuida a las mamás, porque ellas nos llevaron una vez dentro y nos alimentaron y quisieron antes incluso de que tuvieran conciencia de que nos iban a traer al mundo para cumplir nuestros sueños y anhelos.

Antes de alumbrarnos para ponernos en el camino de alimentar nuestros odios y deseos a voluntad.

Esas madres no pensaron en las consecuencias de criar a alguien que no sabían cómo sería. Todas las grandes y pequeñas personas han tenido una madre. Y de ellas son muy pocas las que logran decepcionar a sus pequeños.

De igual manera la Tierra nos ha dado un hogar, un lugar donde crecer y amar, sin pensar en si la búsqueda de esos amores iba a perjudicarla a ella. Y a día de hoy, a pesar de los esfuerzos, la tierra se seca, se calienta, se convierte en estéril.

Es curioso lo cercanas que han estado siempre en las creencias propulares el culto a la fertilidad y a la Tierra. Al fin y al cabo en año de malas cosechas y de hambrunas los bebés del clan no salían adelante. Muchas veces ni siquiera nacían...

Por eso, a tan sólo semana y media de celebrar el Día de la Madre, en el que cada uno de nosotros podrá rendir su tributo personal a su propia progenitora, deberíamos dedicar un minuto a pensar en esta gran mamá redonda que tanto hacemos sufrir y que tantas alegrías nos da.

Si aún dudáis sólo tenéis que buscar el árbol más cercano que tengáis y observar con detenimiento la magia del brotar de las hojas, de las flores si las tiene, de los insectos que alberga, del azul del cielo que se recorta entre las ramas… y acordaos de dar las gracias internamente.

No creo que sirva de mucho, pero consuela…

Noticias en abril

Ay escritores de mis amores, que ni os leo ni os informo de cómo va mi vida. Recuerdo muy bien cuándo, en los principios de este blog, me angustiaba ver como buenos amigos desaparecían de sus "casas" sin dar más noticias, llegando a plantearme a veces si no les habría pasado algo...

Y ahora voy yo y hago lo mismo.

Los avatares de mi vida siguen siendo los de siempre. Curro, amores y alegrías en las dosis justas para permitirme seguir siendo feliz y aprovechar el tiempo al máximo.

La llegada del nuevo miembro a la familia (y más después de lo pasado en el otoño) me tiene absorbida, porque es absolutamente fascinante ver como la vida se abre paso sin obstáculos que la paren. De repente Aitor tiene alguien a quien cuidar y sus ojos se llenan de hermana cuando alguien se acerca a ella. Su instinto primario es protegerla, y eso fascina, más cuando pensábamos que los celos eran los primeros en surgir en estas situaciones.

Carla es la pulga-bebé más bonita del Universo, al menos hasta que alguien me demuestre lo contrario, y tenerla en brazos es un placer sólo comparable a hincar el diente en un croissant recién hecho. Es un bultito que hace ruiditos mientras desprende calor a todos los que la rodean.

El invierno ha pasado sin mucha pena ni gloria. No hemos viajado tanto como desearíamos, pero los fines de semana en casa han servido para practicar el deporte en pareja más reconfortante del mundo y para activar nuestra vida social, que nunca ha sido aburrida, pero ahora está mejor que nunca.

La primavera ha llegado y tengo la sensación de que algo dentro de mi fuera a explotar al son de las hojas recién estrenadas y las flores que con estas tardías lluvias salen por todas partes.

Mi madre me regaló una maravillosa planta de Dalias que vuelven a estar a punto de salir y la emoción me bulle por dentro de ver que en la terraza del ático alquilado (ese que ocupamos hasta que nos den la casa nueva en otoño) hasta los cactus están en flor.

Los viajes comienzan pronto, y es que suficiente hemos parado ya en casa. Y hay que aprovechar, porque este año no quiero perderme ni un solo campo de amapolas. Entre medias tengo médicos y esperanzas varias (creo que ya sabéis de qué voy ) que no materializaré hasta que no sea seguro, que luego resulta muy duro dar malas noticias sin veros las caras.

Espero poder volver algún día al nivel en el que estuve, pero las ganas de sentarme en el ordenador al llegar a casa son nulas, y en el trabajo no me dan mucho tiempo para ello...

Lo que no quiero dejar pasar es la oportunidad de mandaros un beso muy grande y deciros a todos los que sois tan especiales para mi que os echo mucho de menos. Aunque no venga mucho por aquí....

Milagro, foto y agradecimiento

Estoy tan ajetreada en el trabajo, con tal vaivén emocional y la coctelera se ha puesto tan tonta (¿soy la única a la que le sale la página estrecha y no soy capaz de colgar una sola foto decente que se vea?) que no encuentro el momento de escribir.

Es difícil describir mi estado de ánimo actual. Básicamente estoy cansada, pero tengo tantas cosas que hacer que es difícil saber cuándo parar.

Pero tenía que venir a contaros que ha vuelto a pasar. Ha vuelto a suceder el milagro.

Se llama Carla y es la pulga más bonita que he visto nunca…

Enhorabuena a mi hermana por ser la más valiente, a mi cuñado por ser el más amante y a mi familia entera por demostrar (una vez más) que somos únicos dando apoyo cuando hace falta. El susto que nos dieron al nacer podría haber sacado las cosas de quicio, y a cambio la red de solidaridad ha funcionado como nunca.

Qué bueno es poder contar con ellos, ellas y vosotros.

(Si fuera verdad que somos el espejo de la gente que nos rodea yo debo ser de lo más simpático, majo y adorable que pise sobre la tierra…)

Propuesta del mes de febrero

Es increíble la vida interior que tienen algunas personas. A veces entiendo por qué me siento tan pequeña...

Me voy a sumar a esta iniciativa, porque me parece alucinante, porque me cae fenomenal la tía que escribe el blog donde me la he encontrado y porque creo que el mundo sólo cambia si empezamos por nuestro propio trocito (y por nosotros mismos).

Hale.

(En realidad mi propuesta era hacer un viaje de un mes a Canadá, pero no tengo suficiente pasta, así que lo dejaremos en las buenas obras...)